LA EMERGENCIA NO LLEGÓ POR CASUALIDAD

QUIENES DEBEN PAGAR LA DEUDA?

 

 

 Lo invitamos a Ud. a detenerse por unos instantes y leer las siguientes páginas donde encontrará la verdadera explicación de quienes son los más grandes  deudores del sistema financiero; cómo devolverle el dinero a los ahorristas en su moneda de origen y quienes en definitiva son las víctimas de este desastre y el horrible panorama que aún nos queda por vivir a la mayoría de los argentinos.

 

Para dar sustento a este análisis se ha partido de los datos que el Banco Central publica periódicamente y que están disponibles en la página de internet www.bcra.gov.ar . Se ha tratado de reflejar esos valores relacionándolos entre sí tomando como base los datos de la última publicación dada por el BCRA: Diciembre 2001. En otras palabras lo que aquí se pretende es hacer hablar a los números por sí mismos, para que Ud. saque sus propias conclusiones.

 

Comenzamos analizando la Tabla I – Deudores del Sistema Financiero, que se acompaña como Anexo. En ella podemos observar la distribución de las deudas tomadas por Personas Físicas (parte izquierda) y por Personas Jurídicas (parte derecha) tanto en cantidad de créditos como en montos adeudados a la fecha señalada anteriormente.

 

Analizamos primeramente el cuadro de las Personas Físicas, en él se puede observar que los deudores que tomaron créditos hasta $100.000 son 5.434.961 personas es decir el 99% sobre un total de 5.465.757 personas. Esas personas concentran una deuda de 28.950 Millones, es decir el 83%, sobre un total de $ 34.773 Millones.

 

 

NOTA: Los montos mencionados en el gráfico deben multiplicarse por mil

 

 

Ahora analizamos la parte derecha de la Tabla del Anexo, es decir el que corresponde a las Personas Jurídicas. En él observamos que hasta un monto de $100.000 se hallan 88.381 empresas tomadoras de créditos, es decir el 78% sobre un total de 113.392 empresas. El monto total tomado por todas esas empresas alcanza a 1.680 Millones es decir el 3% sobre un total de 62.804 Millones.

 

 

 

El 22% del total, es decir las 25.011 empresas, concentran el 97% restante en cuanto a monto se refiere alcanzando un valor de 61.125 Millones.

 

A fin de hilar un poco más fino, se puede hacer un corte a partir de los $2.500.000 y allí encontramos  que exactamente 2.014 empresas concentran 51.510 Millones de pesos de deuda. Veamos el detalle siguiente:

 

 

NOTA: Los montos mencionados en el gráfico deben multiplicarse por mil

 

 

Primera conclusión: Los mayores tomadores de créditos en pesos o dólares de todo el sistema financiero fueron las grandes empresas.

 

Pasamos ahora a ver en qué condición se encontraban a Diciembre del 2001 los deudores del sistema en cuanto a la situación de pagos.

 

 

 

Esta tabla nos muestra a las claras que el ciudadano común que tomó créditos para cubrir sus necesidades, honra sus deudas pagando a término sus obligaciones, pues el grado de cumplimiento alcanzaba a Dic-2001 un 88,9%, valor promedio normal comparándolo con los años anteriores 89,3% (Dic-99) y 88,0 (Dic-00).

 

No ocurre lo mismo con las personas jurídicas, que avisadas por el Ministerio de Economía de la mano de Domingo Cavallo, desde el mes de Marzo del 2001 comenzaron a operar en el sistema financiero de manera diferente y la muestra queda reflejada también en ese mismo cuadro en donde solamente el 23,5% de las empresas se mantenía al día con sus obligaciones de pago, mientras que prácticamente el 66,1% se encontraba en condiciones de alto riesgo de insolvencia o de incobrabilidad declarada. El monto equivalente a la suma de los deudores de Situación 4, 5 y 6 alcanzaba a Dic-2001 a $ 41.481.412.600.

 

Segunda Conclusión: Las grandes empresas con su falta de pago fueron uno de los causantes de la falta de dinero en los bancos a Dic-2001.

 

 

Seguidamente veremos cómo se relacionan los Préstamos con los Depósitos, en especial la distribución de los mismos en el Sistema Financiero. Por ello comenzaremos analizando los Depósitos de las Personas Físicas y la distribución en las diversas cuentas.

 

La representación gráfica es la que se muestra seguidamente:

 

 

El dato más interesante es que el monto mayor de los depósitos: corresponde a los Plazos Fijos que concentran al 13% de los depositantes.

 

Los datos extraídos de la página del BCRA se muestran en la tabla que se muestra a continuación:

 

 

 

Si bien es cierto que en depósitos de Cajas de Ahorros hay una importante masa de dinero en los bancos, la desagregación de los mismos muestra que más de 6 millones de depositantes tienen en promedio, algo menos de $ 500 en sus cuentas, presentando el pico máximo en la franja de los $ 2.500, por lo tanto no es relevante un análisis más profundo sobre el particular, ya que con las restricciones del retiro de $ 300 por semana, al cabo de unos pocos meses ese dinero atrapado en el Corralito sería retirado sin mayores problemas.

 

 

Ahora lo importante es definir cómo se componen los plazos fijos, para ello se grafican seguidamente diversas franjas de depositantes. Se observa que la mayor cantidad de dinero depositado se concentra en la franja que va desde los $ 25.000 hasta los $ 250.000, mientras que visto desde la cantidad de personas afectadas por el Corralito las franjas de mayores depositantes se concentran desde los $ 2.500 hasta los $ 50.000 pasando por un pico en los $ 25.000. 

 

 

La tabla que da origen a este gráfico se muestra en forma parcial a continuación:

 

 

 

Sumado los Plazos Fijos hasta $ 100.000, que corresponden a 1.510.129 personas (95% del total de plazos fijos) alcanzan a un monto de $ 13.048.462 (67% del monto total depositado).

 

Tercera Conclusión: Con los montos adeudados por las empresas en calidad de morosos o incobrables se podrían devolver los depósitos de los Ahorristas en dólares.

 

 

Realizando el mismo análisis pero ahora para los Depósitos de las Personas Jurídicas, observamos que la distribución por cuentas es como se muestra en la gráfica siguiente:

 

 

 

El detalle que se puede sacar del BCRA muestra como es lógico, que el 55% de los depósitos se encuentran en Cuentas a la Vista, pues es el circulante que les permite a las empresas poder movilizarse en el sistema financiero. Acompañan en un 5% las Cajas de Ahorros, generalmente utilizadas por los pequeños comerciantes. Un dato significativo es que hay un 38% de los depósitos puestos a Plazo Fijo por las empresas, es decir que existen $ 11.768 millones en el ámbito de la especulación financiera.

 

 

 

Seguidamente mediante la ayuda gráfica y la tabla que genera la misma veremos las diversas franjas de depositantes y donde se encuentran la mayor concentración de esos depósitos: 

 

 

 

Claramente se observa que casi 14.000 empresas concentran la mayor cantidad de depósitos a Plazo Fijo: $ 9.801 millones sobre $ 11.768 millones, es decir el 83% del total.

 

Lo curioso del caso es que esos depósitos van desde los $ 100.000 hasta superar los $ 100 millones, pasando por los picos de mayor concentración en la franja de los $ 10 millones hasta los $ 25 millones. Inmediatamente cabe preguntarse qué tipo de empresas pueden llegar a tener en plazo fijo semejantes cifras, la respuesta es obvia: solamente los grandes grupos económicos.

 

Cuarta Conclusión: La mayor ganancia de las grandes empresas siempre estuvo en la especulación financiera, tomando créditos a bajas tasas y colocando esos dineros en otros bancos a tasas superiores.

 

 

Ahora bien si sumamos los dineros a plazo fijo de las personas físicas de hasta $ 100.000 y los de los pequeños y medianos comerciantes hasta ese mismo monto, tendríamos lo siguiente:

 

 

 

Los Bancos teóricamente debieran haber previsionado el 20% de esos depósitos como garantía de la devolución de esos depósitos, es decir que en el tesoro de los Bancos a Dic-01 debían haber existido U$S 3.002.574.600, por lo que se necesitarían cubrir para devolver a los Ahorristas:

 

 

DEPÓSITOS EN DÓLARES

TOTAL DE PLAZOS FIJOS

15.012.873.000

PREVISIÓN DEL 20%

3.002.574.600

DIFERENCIA

12.010.298.400

 

 

Esa Diferencia debiera ser cubierta por quienes usufructuaron de las “bondades” que el Sistema Financiero le permitía. Es decir que si las grandes empresas hubieran sido obligadas a devolver aún, en pesos lo que debían, los $ 41.481.412.600, y que ya se mencionaron que estaban en Situación 4, 5 y 6, convertidas al día de hoy a un dólar de $ 3,60, resultaría una suma de: U$S 11.522.614.000. Con lo cual prácticamente se podría haber devuelto en Dólares el dinero de los Ahorristas de hasta U$S 100.000.

 

 

Quinta Conclusión: Los tomadores de Créditos (personas físicas y jurídicas hasta 100 mil Dólares hoy pesificados en 100 mil Pesos) no son los que por culpa de la Pesificación Asimétrica han distorsionado el Sistema Financiero e impiden la devolución en la moneda de origen, el dinero de los Ahorristas. El ojo de la tormenta está en otro lado, justamente donde confluyen los intereses de los Bancos, las Grandes Empresas y principalmente de un Estado Nacional corrupto.

 

 

Como todos sabemos, debido a la pesificación, el sistema bancario deberá devolver depósitos en pesos con una relación 1,4 peso/dólar y al mismo tiempo recibirá un peso por cada dólar prestado. Ello acarrea una diferencia o descalce que será cubierto por el Estado, lo que implica una enorme transferencia de fondos hacia empresas y particulares beneficiados con la licuación de las deudas.

 

Pero la pesificación benefició principalmente a un reducido grupo de grandes deudores que concentran, como ya hemos visto, la mayor parte de la deuda bancaria.

 

Un estudio publicado en Marzo-02 titulado “Las Transferencias de Recursos de la Cúpula Económica durante la Administración Duhalde”, elaborado por Claudio Lozano, Eduardo Basualdo y Martín Schorr, muestra cómo 139 grandes empresas pertenecientes a 27 grupos económicos lograron un beneficio en la reducción de sus deudas por algo más de U$S 2.200.000.000.

 

Curiosamente esas empresas durante el año 2000 habían tenido una facturación de U$S 23.500 millones con utilidades por U$S 2.500 millones.

 

Tal como mostraremos más adelante, el listado de los 100 primeros deudores, las empresas PECOM del grupo Pérez Companc y Repsol-YPF son empresas exportadoras y ocupan los dos primeros lugares en la lista, ubicándose en tercer lugar la extranjera Telecom Argentina. Las tres pertenecen a sectores en que los años anteriores a la licuación tuvieron rentabilidades por encima del promedio de las demás empresas.

 

Para varias de las empresas del listado, el “subsidio de la licuación” fue mayor que las ganancias obtenidas durante el año 2000.

 

La mitad de las deudoras son compañías exportadoras o privatizadas, es decir con capitales afuera o con una perspectiva de ingresos de divisas que no depende de las condiciones del mercado interno.

 

En el exterior hay más de U$S 100.000 millones, parte de los cuales seguramente, son de empresas locales endeudadas interna o externamente o de los dueños de las empresas. Otras empresas como las pertenecientes a los grupos Macri y Arcor, realizan inversiones en el exterior, por lo cual disponen de activos que deberían servir de cobertura para los riesgos cambiarios que supone su endeudamiento.

 

Esto quiere decir que muchas grandes empresas tenían la posibilidad de cancelar deudas anticipadamente o soportar impuestos a las rentas extraordinarias o bien retenciones a las exportaciones, sin embargo siguieron declarando un endeudamiento a la espera de un eventual salvataje, que efectivamente se produjo.

 

No caben dudas que el sector petrolero fue el más beneficiado por la pesificación de las deudas. Por otro lado el petróleo es uno de los rubros que más aumentó en los últimos años, mientras tanto las empresas siguen disfrutando de precios mundiales en alza. Mediante una fuerte presión sobre el gobierno llegaron a anunciar que si se les imponían retenciones se verían obligadas a suspender inversiones y despedir personal. Después de ello comenzaron a aumentar el precio de los combustibles con el consiguiente impacto en los costos e inflación en todo el sistema económico.

 

Los gobernadores de las provincias petroleras y el sindicato del sector fueron cómplices con el silencio, pues los beneficios que ellos obtuvieron, de un mayor valor del litro de combustible se acrecentaron en forma directa.

 

Finalmente y volviendo a la pesificación, para un agente económico con una deuda igual a un depósito a plazo fijo, la pesificación le aportó un beneficio del 40%. Ese beneficio es mayor cuanto mayor es el monto en el cual el depósito y la deuda se igualan.

 

En síntesis, las grandes empresas:

 

·       Se beneficiaron por la licuación de sus deudas tomadas en dólares, hoy equivalentes un dólar a un peso.

·       Fueron las que sacaron los dólares del país para capitalizarse en el extranjero

·       Buscaron caer en el endeudamiento para evadir el pago del Impuesto a las Ganancias

·       Se beneficiaron con la posibilidad de adquisición de los Títulos de la Deuda Pública al 20% de su valor que fueron tomados por los bancos al 100% de su valor nominal

·       Hoy exportan sus productos al exterior a un dólar de 3,60 en relación al peso.

·       Son formadores de precios, por lo que generan aumentos de los precios internos y como consecuencia ayudan a incrementar la inflación, ante la necesidad de las exportaciones

·       Pagan a sus empleados sueldos pesificados uno a uno

 

 

A continuación el detalle de las deudas contraídas por las grandes empresas, que fueran publicadas por el Banco Central a Dic-01 en su página de internet:

 

 

 

 

 

 

Y ahora mostramos a las 15 empresas deudoras más atrasadas en los pagos y que se encuentran en Situación 4, 5 y 6:

 

 

 

Con todo lo aquí expresado, decimos finalmente que tanto los deudores del sistema financiero que tomaron créditos por debajo de los 100.000 pesos o dólares en su momento, pueden y deben quedar excluidos de cualquier coeficiente de indexación. No hace falta quitarles al ciudadano común, a los pequeños comerciantes y a las pequeñas empresas más de lo que ya le devaluaron por la inflación. En síntesis no deber haber para ellos ni CER ni CVS ni cualquier otro similar.

 

El costo de esta pesificación asimétrica debe ser asumido por los grandes grupos económicos y los bancos que bien sabemos son los responsables junto al Estado de la actual desastrosa situación. De aplicarse el CER a las grandes empresas se podrían devolver, hoy mismo en su moneda de origen, los depósitos de los Ahorristas comunes de hasta U$S 100.000. El resto de los depositantes que se hagan cargo de los bonos (Boden, Cedro, etc.) y de la pesificación a 1,40 porque bien merecidos los tienen por haber jugado a la especulación en vez de haberlos invertidos en la producción de bienes y servicios nacionales.

 

Como cierre a este análisis, rescatamos al economista Julio Sevares (1), que en su libro “Por qué cayó la Argentina” comenta que con diferentes estilos, tanto los gobiernos anteriores como el actual, a través de sus cúpulas políticas, en asociación con grandes poderes económicos, están empeñados en mantener el orden imperante. La dirigencia política lo hace al privilegiar sus lazos con el poder económico sobre los que mantiene con su base popular; las empresas se despreocupan del mercado interno, priorizando la obtención de rentas inmediatas y cuentan además con la posibilidad de emigrar con sus capitales a territorios más rentables.

 

Prosigue diciendo: ......Por otra parte se ha formado un sistema de relaciones, negocios, lealtades y complicidades del poder político, empresarial, sindical, judicial y de fuerzas de seguridad, cuyo propósito es transformar y manipular el aparato del Estado en función de sus propios intereses inmediatos y de la perpetuación de su poder, dejando al ciudadano común ante la arbitrariedad y el desamparo.

 

El ciudadano común suele sintetizar en la palabra CORRUPCIÓN este último párrafo del economista Sevares. Lamentablemente la corrupción es de tono estructural, interna la modelo económico, y no basta entonces con echar a los políticos para deshacernos de ella, es necesario, ante todo, cambiar el modelo neoliberal antes que éste vuelva a reciclarse.

 

 

(1) Julio Sevares, es economista y periodista. Investigador del Centro de Estudios sobre la Estructura Económica (CENES) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA; docente en la Maestría en Historia Económica y Social Argentina de la misma Facultad.